Publicidad:
Terra
La Coctelera

Biblioteca, espacio de libertad

La biblioteca como espacio para formar una ciudadanía libre, autónoma, crítica en el uso de la información

1 Julio 2007

No al préstamo de pago en las bibliotecas

Desde aquí nos adherimos y continuamos con la campaña de No al préstamo de pago en las bibliotecas porque nos parece que eso iría en contra de la lectura libre y en igualdad de oportunidades, y para ello, nada mejor que con el texto del escritor José Luis Sampedro

POR LA LECTURA

Cuando yo era un muchacho, en la España de 1931, vivía en Aranjuez un Maestro Nacional llamado D. Justo G. Escudero Lezamit. A punto de jubilarse, acudía a la escuela incluso los sábados por la mañana aunque no tenía clases porque allí, en un despachito que le habían cedido, atendía su biblioteca circulante. Era suya porque la había creado él solo, con libros donados por amigos, instituciones y padres de alumnos. Sus "clientes" éramos jóvenes y
adultos, hombres y mujeres a quienes sólo cobraba cincuenta céntimos al mes por prestar a cada cual un libro a la semana. Allí descubrí a Dickens y a Baroja, leí a Salgari y a Karl May.
Muchos años después hice una visita a un bibliotequita de un pueblo madrileño. No parecía haber sido muy frecuentada, pero se había hecho cargo recientemente una joven titulada quien había ideado crear un rincón exclusivo para los niños con un trozo de moqueta para sentarlos. Al principio las madres acogieron la idea con simpatía porque les servía de guardería. Tras recoger a sus hijos en el colegio los dejaban allí un rato mientras terminaban de hacer sus compras, pero cuando regresaban a por ellos, no era raro que los niños, intrigados por el final, pidieran quedarse un ratito más hasta terminar el cuento que estaban leyendo. Durante la espera, las madres curioseaban, cogían algún libro, lo hojeaban y veces también ellas quedaban prendadas. Tiempo después me enteré de que la experiencia había dado sus frutos: algunas lectoras eran mujeres que nunca habían leído antes de que una simple moqueta en manos de una joven bibliotecaria les descubriera otros mundos.
Y aún más años después descubrí otro prodigio en un gran hospital de Valencia. La biblioteca de atención al paciente, con la que mitigan las largas esperas y angustias tanto de familiares como de los propios enfermos fue creada por iniciativa y voluntarismo de una empleada. Con un carrito del supermercado cargado de libros donados, paseándose por las distintas plantas, con largas peregrinaciones y luchas con la administración intentando convencer a burócratas y médicos no siempre abiertos a otras consideraciones, de que el conocimiento y el placer que proporciona la lectura puede contribuir a la curación, al cabo de los años ha logrado dotar al hospital y sus usuarios de una biblioteca con un servicio de préstamos y unas actividades que le han valido, además del prestigio y admiración de cuantos hemos pasado por ahí, un premio del gremio de libreros en reconocimiento a su labor en favor del libro.
Evoco ahora estos tres de entre los muchos ejemplos de tesón bibliotecario, al enterarme de que resurge la amenaza del préstamo de pago. Se pretende obligar a las bibliotecas a pagar 20 céntimos por cada libro prestado en concepto de canon para resarcir -eso dicen- a los autores del desgaste del préstamo. Me quedo confuso y no entiendo nada.
En la vida corriente el que paga una suma es porque:
a) obtiene algo a cambio
b) es objeto de una sanción.
Y yo me pregunto: ¿qué obtiene una biblioteca pública, una vez pagada la
adquisición del libro para prestarlo? ¿O es que debe ser multada por cumplir
con su misión, que es precisamente ésa, la de prestar libros y fomentar la
lectura?
Por otro lado, ¿qué se les desgasta a los autores en la operación? ¿Acaso
dejaron de cobrar por el libro vendido? ¿Se les leerá menos por ser lecturas
prestadas? ¿Venderán menos o les servirá de publicidad el préstamo como cuando una fábrica regala muestras de sus productos?
Pero, sobre todo: ¿Se quiere fomentar la lectura? ¿Europa prefiere autores más ricos pero menos leídos? No entiendo a esa Europa mercantil.
Personalmente prefiero que me lean y soy yo quien se siente deudor con la labor bibliotecaria en la difusión de mi obra. Sépanlo quienes, sin preguntarme, pretenden defender mis intereses de autor cargándose a las bibliotecas. He firmado en contra de esa medida en diferentes ocasiones y me uno nuevamente a la campaña.

¡NO AL PRÉSTAMO DE PAGO EN BIBLIOTECAS!
José Luis Sampedro


servido por cheloveiga 1 comentario compártelo

1 comentario · Escribe aquí tu comentario

Maria Jose Covian Mon

Maria Jose Covian Mon dijo

Querida Chelo:

Ayer, tuve oportunidad de ver en el diario La Nueva España, muy de refilón una pequeña noticia en la que se informaba de la próxima ampliación de la Biblioteca de Ventanielles sobre un proyecto presentado por una tal Chelo Veiga.

¡¡E N H O R A B U E N A !!

Lo has logrado. MUCHAS GRACIAS en mi nombre y creo que en el nombre de todos los usuarios de la Biblioteca. Ya ves, poco a poco con tu entereza, empuje y perseverancia se van ganando batallas. Es un lujo tenerte como Bibliotecaria y más como amiga.

Un besazo,

Mª José

30 Agosto 2007 | 08:42 AM

Escribe tu comentario


Sobre mí

Avatar de cheloveiga

Biblioteca, espacio de libertad

ver perfil »
contacto »
Chelo Veiga Lda. en Geografía (Universidad de Oviedo, 1982-1987) Lda. en Biblioteconomía y Documentación (Universidad de Salamanca, 1999-2004) "No soy ciudadano de Atenas, ni siquiera de Grecia, soy ciudadano del mundo" (Sócrates)
Creative Commons License
Esta obra está bajo una licencia de Creative Commons

Fotos

cheloveiga todavía no ha subido ninguna foto.

¡Anímale a hacerlo!

Buscar

suscríbete

Selecciona el agregador que utilices para suscribirte a este blog (también puedes obtener la URL de los feeds):

¿Qué es esto?

Crea tu blog gratis en La Coctelera